Me cambiaste el aire en un suspiro.
Otro viaje sin rumbo ni destino.
Odio que mis planes no sean tu camino.
Tú decides si tomar este último vino.
Y me haces sentir. Para bien o mal.
Ya no sabemos qué pensar.
Como un vinilo sin girar
que al final volverá a sonar.
Aún me cuesta respirar.
Sin tu oxígeno, me falta paz.
Se me olvidó el sonido del tic-tac
y ya estoy cansado de esperar.
Y qué débil cuando duermo en tu costado.
Con lo fuerte que parecía desde el otro lado.
Porque volviste, porque viniste.
Porque te vas.
Ya no te quedas a cenar.
Otros meses que van a volar sino estás.
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